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viernes, 30 de septiembre de 2011

El jabalí entra con mal pie

La apertura de la caza del jabalí, el pasado fin de semana en Gipuzkoa, ha empezado con mal pie. Al excesivo calor del domingo, que dificultó el trabajo de los perros, se suman las quejas de numerosas cuadrillas por el establecimiento de cupos en zonas donde antes se cazaba libremente. Cazadores de esas zonas se han encontrado con alguna otra desagradable sorpresa esta temporada. A las cuotas, se ha unido un aumento del precio de los seguros por los daños a la agricultura. Los aficionados no entienden que se limite su actividad y paralelamente se incrementen los seguros de 18 a 20 euros ante la previsible mayor invasión de los jabalíes en los cultivos. “Es un contrasentido”, denunciaba Matías Alustiza, responsable de una cuadrilla del Goierri, quien siente que se les ha hecho “una judiada terrible”.

Alustiza explicó que, hasta este año, los cazadores de su zona y de otras de Gipuzkoa no enmarcadas en un parque natural tenían la posibilidad de cazar cuando apreciaban que había jabalíes. Solicitaban el permiso de la Diputación, que se lo concedía sin problemas, y después le enviaban un parte de capturas.

FALTA DE INFORMACIÓN.

Este año, en cambio, los cupos sólo les permiten hacer doce batidas y, si resultan infructuosas, no tienen oportunidad de repetirlas. Esto puede suponer que a mitad de la temporada, que concluye a finales de enero, hayan agotado sus posibilidades con capturas muy por debajo de sus expectativas.

A su juicio, los propios cazadores son muy capaces de regular la evolución de las especies, ya que son los primeros interesados en preservar su conservación para poder disfrutar después de la actividad cinegética, por lo que dice no entender las restricciones.
Hace mes y medio, los representantes de las cuadrillas guipuzcoanas celebraron una reunión con responsables federativos y de la Diputación, en la que, según Alustiza, “no se nos informó de los cambios previstos”.

La sorpresa vino cuando se les avisó de que podían recoger los permisos en la Federación. “Ni siquiera nos los mandaron por correo, como otras veces, sino que nos hicieron desplazarnos hasta las oficinas”, señala molesto.

“ALGO HAY QUE HACER”.

Alustiza lamenta la falta de explicaciones. Asegura que la Federación y la Diputación se “echan la culpa mutuamente” y cree que no se dará respuesta a sus demandas de ampliar las oportunidades de practicar su deporte favorito.

Pero no espera que los cazadores se queden de brazos cruzados. “Este año nos dirán que ya está hecho y que así tendrá que ser, pero si esto sigue así algo tendremos que hacer”, advierte.

Desde la Federación, su presidente, Jose María Usarraga, reconoció que había habido “falta de coordinación” y anunció este pasado martes una próxima reunión con la Diputación y las cuadrillas para aclarar este asunto. Admitió, sin embargo, que no se había fijado fecha y hora para esa cita.

Noticias de Gipuzkoa.
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domingo, 12 de septiembre de 2010

La temporada de caza del jabalí se abre hoy con 35 cuadrillas, el triple que el pasado año

La afición por la caza de jabalí va creciendo en el territorio vizcaino. Cada vez cuenta con más seguidores. Las cifras así lo reflejan. Este año las licencias y el número de cuadrillas tramitadas desde el departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Bizkaia ha experimentado un considerable aumento.

En total este año son 35 cuadrillas, frente a las 10 del pasado año, y las licencias concedidas por la Diputación han sido más de mil, en concreto 1.084.

"La caza engancha", afirma un fiel cazador arratiarra que confiesa que no se le pegan las sábanas los domingos por la mañana. En los grupos puede haber entre 17 y 45, ésta última es la cifra máxima permitida, según la norma foral.

Lo cierto es que, sea por afición o por cualquier otro motivo, este año los grupos de cazadores se han triplicado en Bizkaia. La tantas veces nombrada crisis nada ha tenido que hacer con esta práctica, a la que algunos califican de deporte y que cuenta con cada vez más fieles. "Hay gente a la que le gusta mucho, pero hay otros que, aunque van de vez en cuando, se divierten y no quieren dejarlo. La gente se pica con la caza y luego le cuesta dejarlo", explica Ángel Pérez, aficionado de esta práctica desde hace quince años.

Hoy, domingo, comienza la temporada de caza del jabalí y se prolongará hasta el próximo 31 de enero. Los cazadores han sacado del armario la ropa y han limpiado la escopeta para lanzarse a los montes del territorio histórico en busca de esa valiosa pieza. Queda por delante todo el invierno, cinco meses. "Mañana, (por hoy) es el gran día", destaca Julen Arza, emocionado con el comienzo de la temporada de caza. "No me pierdo ni una", comenta.

Los días hábiles para llevar a cabo esta práctica serán los domingos y sólo se podrá ampliar a los sábados en aquellas zonas de régimen especial, previo aviso al departamento de Agricultura y justificando el motivo concreto.

En total son 46 las manchas, o zonas de caza que la Diputación Foral de Bizkaia ha fijado y que se distribuye a través de un sorteo que se lleva a cabo la primera semana de septiembre. La cuadrillas vizcainas están definidas por tener entre sus componentes el 85% o más por cazadores empadronados en el territorio histórico.

PURA DESTREZA
La caza es pura destreza, habilidad, paciencia y estrategia. En el caso de los jabalíes son animales con una gran capacidad auditiva, listos, muy listos y rápidos. Tanto que hay veces que a pesar de lanzar mil tiros el animal, logra escapar ileso de sus captores y echarles por tierra horas y horas de espera. Es en definitiva un juego, en plena naturaleza y entre amigos. "El jabalí ve poco, pero su olfato está muy desarrollado. A la mínima se para y resopla. Si es hembra gruñe a sus crías después de haber resoplado. Y después de resoplar, raro es el jabalí que aguante sin dar un gruñido final a modo de insulto. Y a partir de ahí, adiós, se marcha y vuelta a empezar", relatan expertos en caza.

Por eso de lo que se trata es de ser mucho más listo, astuto y rápido que el animal, acostumbrado a moverse en zonas boscosas.

"Jamás hay que colocarse en los pasos, ni cerca de la zona donde hagan daño, les espantaríamos de inmediato, ya que los jabalíes tienen un mapa de olores de todo lugar donde se desenvuelven habitualmente", indican.

Por eso es clave localizar el rastro del jabalí, cercar su escondrijo y engañarle para que salga, se levante y se ponga a tiro. La jornada de caza comienza muy temprano. Los intrépidos e incansables cazadores quedan a la siete de la mañana para conquistar la zona de monte que les ha tocado y hallar cuanto antes el rastro del animal, eso sí con la ayuda de sagaces perros. Llueva o haga frío, "eso es lo que menos importa, -dice Julen-, hay veces que después de cinco horas detrás del jabalí, conseguimos que salga y se nos escapa delante de nuestras narices".

Mala suerte. Vuelta a empezar. Entre los aficionados a la caza de jabalí se ha detectado también un aumento en el número de menores que, generalmente heredado de sus padres, ha terminado iniciándose en este mundo. Según se recoge en la norma foral, la edad mínima para salir a cazar es de 14 años, pero siempre y cuando tenga autorización de su representante legal.

Para cualquier problema, los menores no pueden estar solos en los puestos y tampoco pueden hacer uso de las armas, por no tener la edad legal para ello. Por lo tanto, desde la Diputación recuerdan que en el momento de la actividad de caza, el menor "deberá estar acompañado por un adulto que se haga responsable, y que a su vez dispone de la licencia en vigor. El adulto no podrá alejarse más de 120 metros del menor", afirman desde Agricultura.

La Diputación apuesta por un modelo de caza sostenible. Por eso, esta actividad, que cuenta con grandes aficionados en el territorio vizcaino, no debe perjudicar ni a los animales, ni a los ecosistemas. Así, para evitarlo se realizará todos los esfuerzos para que se cumpla la normativa foral que garantiza el equilibrio entre la actividad cinegética, el uso de los montes y el respeto de los hábitats de las especies.

"Todas las batidas son controladas y no cumplir con la norma establecida lleva consigo la retirada de licencias y una multa para la cuadrilla que supone la prohibición de cazar por un periodo que puede llegar a los dos años".

DEIA
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